Diálogo interior (Clotilde Armenta) Mi mente no dejaba de repetirse la misma pregunta: ¿qué habría pasado si no me hubiera dejado convencer por mi esposo? Quizá él estaría vivo, quizá Santiago seguiría vivo. Yo sabía que lo iban a asesinar, entonces ¿por qué no hice nada? ¿qué pude haber hecho? ¿Me matarían a mi también si intentaba detenerlos? Se que ya no puedo arrepentirme o intentar cambiar algo; se que no fui la única culpable, todo el pueblo lo sabía. No pudo haber muerte más anunciada, y aún así nadie lo evitó. Yo no lo evite. Ahora mi conciencia no me deja en paz… No puedo dormir tranquila sabiendo que mi indiferencia dejó morir a un hombre. Si tan solo supiera las razones, tal vez eso me ayudaría a engañarme. Podría usarlo y pretender que no cometí ningún error, que el joven lo tenía bien merecido, pero aún así, ¿qué crimen tan atroz tuvo que haber cometido? ¿qué pudo haber enfurecido tanto a los gemelos y a la familia Vicario? Si, hace apenas un día, todos se veían ...